II
Ese hombre escondido
tras su sexo
no es un hombre
fue descubierto y nada
ahora
dentro de los árboles
Quiere sentarse en un rincón
y no entra en el tiempo
las hormigas devoran su contorno
Atado sobre un cubo
masca el sol
adormece viento en sus pupilas y al nombrar
escapa
el agua de sus dedos
Una gota del hombre
acaricia la nada
única propiedad bordada
en letras de hierro
Un hombre habitado
rompe su destino
el mundo descansa en sus rodillas
de Piel Frontera, 2014